Camilo me hablaba de masonería, Pablo de Da Vinci, Angel de la vida, Javier de arte, Carlos de literatura; escuche tantas palabras como estrellas tiene el firmamento, asentí algunas veces y debatí otras tantas, con el tiempo llego Andrés y el me recitaba poesía, Arturo me contaba del campo, Darío solo hablaba de si mismo. Después tuve largas charlas sobre la muerte con Gonzalo, pero el que me divertía era Diego, nunca nadie me arranco tantas sonrisas. Las salidas con Juan fueron filosofía; a Ignacio le gustaba hablarme de música y contarme historias de personajes excéntricos.
Guerra, odio, infinito, inventos, peligro, adrenalina, belleza, libros, armonía, tranquilidad, egocentrismo, desconocimiento, aliens, razón, verdad, notas, bajo, droga, amor, mentiras, certezas?
Y esa sensación de vacío en el aire compensada por la burbuja que nos contiene cuando pongo mi cabeza sobre tu hombro y escucho el latir de tu corazón es mejor que todo eso, porque las palabras se las lleva el viento pero nuestros silencios se quedarán para siempre.

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