Mi voluntad sucumbe
ante tumbas incendiarias.
Coarta mi libertad,
engrandecida pero enajenada.
Mi voluntad sospecha,
Por lo que yo cavilo,
Amo, odio,
Sufro y suspiro.
Y en medio de la noche,
Cuando la naturaleza canta
Mi voluntad, mi dueña,
Dedica melodías ciegas.
Y paga regalías
Al corazón inocuo,
Del que sin querer
Se han hecho presas mis ojos.
Mi voluntad irascible
Que con el viento llora,
Y lo único que se pregunta
Es cuándo llegará la hora,
Aquí ya no corre el tiempo
Pues lo que la domina,
Es esta espera,
Y una batalla perdida.
¡Que cristalizada está su mirada!
Tan ambigua e indecisa.
Mi voluntad ya no es mía,
se embarcó en tu navío,
En el muelle esperaré a que regrese
Abriéndo los brazos al vacío.
Deseando que en otra costa
no encalle,
Amor mío,
Tu navío.

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